Violencia a niños y adolescentes

Maltrato: “acción, omisión o trato negligente, no accidental, que priva al niño o la niña de sus derechos y bienestar, que amenaza o interfiere su ordenado desarrollo físico, psíquico o social y cuyos autores pueden ser personas, instituciones o la propia sociedad”.

El maltrato se define en 4 modalidades básicas:

Maltrato físico (nos referimos a cualquier acto no accidental que provoque lesiones físicas al niño, enfermedades o riesgo de padecerlas)

Negligencia (no atender las necesidades del niño, así como incumplimiento de los deberes de guarda, cuidado y protección, por ejemplo: no atender su estado de salud, higiene o alimentación)

Maltrato emocional (todas aquellas acciones, generalmente de tipo verbal o actitudinal que provoquen o puedan provocar en el niño daños psicológicos, por ejemplo: rechazar, ignorar, aterrorizar, no atender sus necesidades afectivas y de cariño, necesidades de socialización, desarrollo de la autoestima positiva, estimulación…)

Abuso Sexual (que incluye tanto conductas de carácter físico, como puede ser la violación, el incesto o la prostitución de niños, niñas y adolescentes, como otras conductas sin contacto físico, como puede ser la pornografía infantil o el exhibicionismo ante niños). En relación al Abuso Sexual se considera dentro del espectro del maltrato no atender adecuadamente al niño en el proceso de revelación del abuso (mostrar incredulidad, no protegerle del agresor, ignorar la situación, no atender su demanda de ayuda o no procurarle el apoyo necesario). Todos estos aspectos resultan extensivos al resto de modalidades de maltrato.

      Causas

  • La dificultad de algunos familiares para controlar sus reacciones las cuales se muestran en comportamientos agresivos. En ocasiones estas personas no solo muestran formas rígidas y autoritarias de ver el mundo, sino que tambien  les es muy complicado ponerse en el lugar del niño o joven, siendo por ello muy poco probable que entiendan lo que sienten.
  • Otra causa de violencia es también el consumo de alcohol y/o drogas por parte de la persona que cuida a los niños y niñas, aunque en estos casos considero que la droga es solo un estímulo a las características intolerantes ya existentes en el/la agresor/a.
  • Por otro lado, tambien existen  padres o cuidadores que usan la violencia de diversas formas como instrumento de corrección. Esto, guarda en muchos casos relación directa con vivencias previas de los propios padres, es decir con un historial de niñez donde la violencia fue un elemento constante  . Respecto a este tipo de situaciones es bueno remarcar que no se trata solo de un “aprendizaje de conductas”, sino basicamente de un “aprendizaje de modelos”, donde más alla de la conducta, el/la agresor/a  aprendió formas de conceptualizar sus relaciones, estando entre ellas ideas como  “los padres somos dueños de nuestros hijos”, y  ”ellos deben hacer siempre todo aquello que les decimos”
  • Finalmente hay aspectos que si bien no causan directamente la violencia, si estan relacionados. Estos son una pobre educación y la falta de dinero para satisfacer necesidades como alimentación, vivienda entre otras. Estos, si bien no tienen por que generar que los niños sean gritados o golpeados, si suelen ser incentivo a la intolerancia de los padres, cuidadores y del entorno social en que se desarrolla la familia “violenta”.  Consideremos finalmente respecto a las causas, que estas no solo se expresan en violencia física, psicológica o sexual, sino también puede canalizarse en desinterés por el cuidado de los niños, niñas y adolescentes (violencia por negligencia).
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